Una aficionada a la restauración descubrió que además de escribir (y leer) le gustaba pegar retales de tela y rayotear casitas en trozos de papel; casitas que un buen día se convirtieron en diminutos pueblos y éstos en grandes villorios de aspecto tan real como mágico.
Remedios Varo (sus pinturas e ilustraciones) y Tim Burton (sus deliciosas películas animadas) son diana de mis más sanas envidias.
Estaría bien poder ilustrar algún día un libro mágico.